Críticas

Invitación de boda (2017)

LA INTENSIDAD DEL VÍNCULO PADRE-HIJO

Por Sergio Ariel Montanari


La  calidad de un guión puede percibirse claramente cuando tenemos una  película con pocos personajes, que dicen sólo lo necesario, ya que la  cámara puede contar el resto con solvencia. Aquí tenemos un ejemplo  claro.

Annemarie Jacir es una directora palestina  que, entre tantos talentos, se dedica también a la literatura. Y el  arte de narrar, a juzgar por este filme, lo lleva en la piel.


En  esta película austera de recursos y rica en sensibilidad, como la vida  misma de los palestinos, la directora apela a una sola idea vector; la  relación padre e hijo, que se potencia con los gestos tan necesarios a  la dramaturgia que llevan adelante los dos actores protagónicos y el  marco de una ciudad tan intensa como Nazareth.


El  tema es sencillo: un padre cumpliendo con el ritual de llevar de modo  personal las tarjetas de invitación al casamiento de su hija. A falta de  la madre, que se fue alguna vez con otro hombre, el hermano de la  doncella que llega desde Europa para ayudar en este rito. Entonces  tendremos las vivencias opuestas de dos hombres que se quieren y  respetan por natural vínculo familiar y que difieren y oponen su mirada  sobre el mundo por las decisiones de vida que han tomado: el padre,  docente, quedándose en Palestina para criar a sus hijos; el hijo,  arquitecto, yéndose para evitar el permanente conflicto con israelíes y  buscando una perspectiva diferente.


La  Nazareth de hoy con sus contradicciones y su tensión, y por qué no con  su belleza natural es el ámbito donde los hombres, a bordo de un viejo  Volvo, desarrollarán el rito ancestral y dialogan ampliamente sobre la  vida misma. La palabra del padre toma la iniciativa y el disenso del  hijo hace tan interesante cada palabra como cada silencio. La directora  comprende la mirada de ambos y las pone al servicio del relato, que no  decae  siquiera cuando cada uno revisa un episodio antiguo de su vida,  al visitar a viejos conocidos que los reciben con un café o un trago; de  eso se trata invitar a la boda: dejar la tarjeta y aceptar quedarse un  rato, como un código compartido, como mecanismo ético irrenunciable.


Hay  en ese padre conservador y algo fabulador un dolor que lleva con  dignidad en un silencio inexpugnable; hay en ese hijo tolerante y  disidente una mirada irreverente y a la vez comprensiva. Una discusión  latente se prepara hacia el final, como guión revisado con suficiencia.  No faltará la novia probando el vestido bajo la supervisión del padre  haciendo, una vez más quizá, de la madre ausente; la imagen de esta  escena conlleva el afiche de presentación de la película; buena  elección.


Finalmente,  diremos, para beneplácito del público que ellos son padre e hijo en la  vida real; por sobre todo, dos sutiles actores que nos llevan de la mano  por su derrotero de vivencias. Esta película ganó el Astor de oro en el  Festival de Mar del Plata. Que los argentinos hayamos reparado en ella  con la dedicación que merece es una buena noticia. 


Ficha:

Título: Invitación de boda

Título original: Wajib

Dirección: Annemarie Jacir

Guión: Annemarie Jacir

Fotografía: Antoine Heberlé

Protagonistas: Saleh Bakri, Mohammed Bakri, Maria Zreik

País: Palestina

Año: 2017

Estreno: 5 de julio de 2018

Género: Dram, Familia, Road Movie

Duración: 96 minutos

Clasificación PG-13.svg 

Idioma original: Árabe

image109

El ángel (2018)

UN FIASCO DISFRAZADO DE REALIDAD

Por Sergio Ariel Montanari


Para  dar una primera precisión: esta historia no tiene demasiado contacto  con el raid de homicidios de uno de los asesinos seriales más terribles  de la Argentina: Carlos Robledo Puch. Sólo se inspira en su figura de  adolescente inescrupuloso, algunas referencias mínimas a las sociedades  delictivas que tuvo y poco más.


El  problema con el que se enfrentó el director es atenerse a una historia  conocida plagada de datos ya relevados o recrearla con tono de ficción.  Eligió esto último, lo cual de por sí no es criticable, pero la película  tampoco funciona demasiado ateniéndose a la propia coherencia interna  planteada.


En esta ficción, el Ángel es un chico  que se define como “ladrón desde la cuna” y, de hecho, su principal  actividad es robar. Mata por impulso, por susto o por necesidad y esto  lo diferencia del personaje real que lleva 46 años de prisión porque  planificaba sus homicidios con evidente premeditación. Es decir, éste  “Carlitos”, como él prefiere que lo llamen, es un ladrón antes que un  tremendo homicida. 


Hecha  la diferenciación, creemos que las búsquedas estéticas, con evidente  influencia de Tarantino, relegan el proceso narrativo siempre tan  necesario para sostener el interés del público. Es decir, aquí se notan  las costuras y esta película no termina por decidirse en función de la  verosimilitud de la historia, o la parodia concreta que realza las  formas para expresar emociones al  modo de una pintura expresionista.  Más bien parece un collage de situaciones donde el pibe inescrupuloso y  decidido va robando lo que le interesa, traicionando a veces, en otras  “respetando la palabra”, en una contradicción injustificada y matando  por ligereza o decisión, lo cual tampoco es claro.


Hay  una cierta incomodidad dramática de actores probados (Mercedes Morán,  por caso) quizá por la dificultad del director para definir el tono de  la obra. Las alusiones a la música son heterodoxas, más bien  referenciales de época, Gigliola Cinquetti convive con Pappo y Palito  Ortega (el director es hijo suyo)… pero el error básico es tomar como  leiv motiv “El extraño de pelo largo”… ya que la letra tampoco se aplica  demasiado a un ladrón inescrupuloso. Tampoco hay “mujer que siempre  quiso y nunca pudo amar”, ya que se plantea la homosexualidad del  personaje. A falta de perspectiva moral, alguna gente sale angustiada  del cine suponiendo que es por los “asesinatos a sangre fría”… nosotros  creemos que más bien se debe a una historia que nunca termina de cuajar.    


Ficha:

Título: El ángel

Dirección: Luis Ortega

Guión: Luis Ortega, Rodolfo Palacios, Sergio Olguín

Fotografía: Julián Apezteguia

Intérpretes: Chino Darín, Mercedes Morán, Daniel Fanego, Luis Gnecco, Peter Lanzani, Cecilia Roth, William Prociuk, Malena Villa

País: Argentina 

Año: 2018

Género: Thriller. Drama basado en hechos reales. Años 70

Duración: 117 minutos

Idioma original: Español

Productora: Coproducción Argentina-España; K&S Films / Underground Contenidos / El Deseo / Telefé

Premios: 2018: Festival de Cannes: Un Certain Regard (Sección oficial)

image110

L'amore con te (2018)

AQUELLO QUE MUCHOS NO VEMOS

Por Sergio Ariel Montanari


Este  nuevo drama del cine italiano contemporáneo trabaja con dedicación y  vitalidad el mundo de los ciegos. Pero no se contenta con describir una  serie de dificultadas devenidas de la carencia física, sino que integra  videntes con no videntes, incursionando en el mundo real y no haciendo  apología de tal minusvalía. Es interesante notar cómo filmar con un pie  adentro y otro afuera, equilibra la postura y conduce el drama con  sobriedad. El cine, como tantas veces, sale fortalecido al expresar con  su mirada peculiar una serie de vicisitudes que, de otro modo, serían de  compleja explicación sin la asistencia del arte. En este caso, se hace  cargo de explorar el universo de dificultad de los no videntes y repara  en la resiliencia de algunos de ellos para hacerse cargo de sus vidas,  aun con los típicos padecimientos de cada caso. También trabaja con  criterio despojado el rol de los chantas exitosos que pululan por las  grandes ciudades y se miran el ombligo —más allá de alguna discutible  justificación— hasta que, en forma inexorable, la realidad los interpela  con un golpe certero.


Silvio  Soldini ("Pan y tulipanes", 2000) eligió un titulo adecuado: "El color  oculto de las cosas". No obstante, la búsqueda de mercado llevó a los  siempre desagradables traductores a colocar un nombre inadecuado,  también en el idioma del Dante, que de algún modo asociara al recuerdo  de aquella bella canción de los 70, "Che bella idea" que cantaba Fred  Bongusto y repetía en el estribillo exactamente el tramposo título. Nada  que ver con la canción, ni con el concepto. Simplemente un engaño más, y  en este caso definitivamente condenable, ya que el título buscado por  el realizador es sugerente y tiene carnadura dentro del film.


Hay  un primer protagonista, por orden de aparición, "Teo" (Adriano  Giannini), un personaje pragmático, con trabajo en el campo de la  publicidad, una amante y una prometida, en ese orden, y bastante  despreocupado por la vida de los demás respecto de sus intereses. 

El  inicio de la película, con la pantalla en negro y un diálogo coral  deberá ser seguido con atención para colegir situaciones posteriores. 

De  inmediato, Teo realiza todo lo que requiere su presentación en una  maratón de imágenes breves, lo cual invalida toda acusación de que el  cine europeo es lento (eso hace rato que no sucede) pero a la vez torna  algo apresurado el cúmulo de información que se le transfiere al  público. Es decir, en este caso, haríamos una crítica contraria:  preferimos menos datos y más consolidados.


En el  camino de Teo, que parece ser un seductor serial, aparece una mujer no  vidente, profesional osteópata, cuya capacidad para asumir su vida  resulta atractiva tanto para él como para el espectador. Aquí tenemos a  "Emma", quien será la otra estrella de la película; la actuación de  Valeria Golino logra conmover, asumiendo los puntos de interés del guión  y poniendo de su lado al público en general. El director sabe trabajar  este personaje con múltiples facetas, de modo que el espectador va  aprehendiendo la densidad de esa vida, cuyos ribetes serán más  interesantes de lo que se preveía.  Como bien puede conjeturarse,  surgirá una relación entre ambos, pero la misma será de difícil  consolidación, con múltiples aristas que están bien exploradas, y el  típico humor italiano que tan cercano siempre sentimos, acicateado por  "la amiga" de Emma cuyo rol de hipovidente desprejuiciada tiene los  atributos adecuados para servir de oasis a los momentos duros de la  dramaturgia. 


Cierto giro en la vida del  protagonista masculino, donde torna a ver a sus ancestros, pudo haberse  obviado, pero debemos leerlo como inherente a la idiosincrasia italiana  que bien conocemos. 


En cambio, el final es un  remate de diseño articulado desde la sólida estructura del guión y  revela la ductilidad del realizador.

Este  drama, sin declamaciones altisonantes, nos aporta una necesaria  definición sobre la vida habitual de los no videntes, al tiempo que  logra edificar, desde su notable sensibilidad, comprensión y dignidad  sobre la temática propuesta.  


Ficha:

Título: L'amore con té

Título original: Il colore nascosto delle cose

Dirección: Silvio Soldini

Guión: Davide Lantieri

Música: Gianluigi Carlone

Fotografía: Matteo Cocco

Protagonistas: Valeria Golino, Adriano Giannini, Arianna Scommegna

País: Italia

Año: 2018

Estreno: 26 de julio de 2018

Género: Romance , Drama

Duración: 105 minutos

Clasificación PG-13.svg 

Idioma original: Italiano

Distribución: Impacto

image111

Ant-Man y la Avispa (2018)

UNA AVENTURA DE ALTO VUELO

Por Sergio Ariel Montanari


En  el variado menú de las vacaciones de invierno de los chicos es  necesario conocer cuáles son las películas que valen la pena. Este  espacio intenta un aporte al postular como interesante la aventura del  Hombre hormiga (Ant-man) y su compañera la Avispa; ésta, en el doblaje,  tuvo mejor suerte ya que el título en español traduce “Wasp” pero se  queda con el apelativo inglés del protagonista; quizás por esto de que  los chicos ya conocen los cómics y sería ilógico poner “Hombre  murciélago” a Batman. Lo lógico sería: se traduce todo o nada; apenas un  detalle.


La saga  pertenece a la usina “Marvel” que comenzó con los cómics en Nueva York,  1939 para luego dar el salto al oeste donde todo Hollywood descubrió que  vale la pena llevar los superhéroes al cine y así tenemos decenas de  películas: Marvel triunfó con El Capitán América, el Hombre Araña, Iron  Man y Hulk, por nombrar algunos. Y luego la idea de unirlos para las  batallas conjuntas (todas las de “Avengers” o “Los vengadores”) que  tanto cine siguió produciendo. Por una cuestión de “organización”  comercial, la compró Disney y es así que tenemos héroes para rato.


Esta  película puede prescindir casi por completo de conocer lo anterior,  aunque quien haya visto Ant man de 2015 donde se presentó el personaje,  captará algún chiste adicional. Quienes siguen la saga de Avengers,  deben quedarse tras los créditos finales, porque hay un guiño para  ellos. 


El mérito  esencial de este film radica en haber encontrado el tono justo para una  aventura que seduzca a los chicos y entretenga a los adultos. En  realidad, ese tono tiene los clásicos pasos de comedia, y no dramatiza  en exceso las pérdidas. Es decir, se pone una sola mochila, la cómica, y  el equipo de guionistas desarrolla bien ese punto. El resto, la  tragedia, la muerte, la violencia, están correctamente dejados en  segundo plano. Por eso tenemos una verdadera comedia que se apoya en la  sencilla trama central: los protagonistas van en busca de la madre de la  Avispa que se ha perdido en el “espacio cuántico”.  Habrá villanos y  oposición tecnológica pero la risa será más importante.


Son  más que eficientes los personajes de Ant man (Paul Rudd, una especie de  Cholito Simeone de la época de Vélez, más simpático) y la bella actriz  canadiense Evangeline Lilly (la Kate Austen de “Lost”) que suma acción y  convicción a sus escenas. Como el viejo creador del traje y “hombre  hormiga original” aparece, una vez más, Michael Douglas a quien le  envidiamos los papeles notables que recibe, las mujeres que conoce y de  quien siempre recordamos que es el hijo de Kirk Douglas, notable actor.  Michael se debe divertir mucho acá, y bastante menos Michelle Pfeiffer  en su rol de madre perdida a quien le otorgan escasa acción, en una  decisión discutible. 


Párrafo  aparte para la relación padre-hija de Ant Man con la notable actriz  Abby Ryder Fortson, una nena expresiva que ya sabe bien de qué se trata  el set de filmación. Y justo es decir que Michael Peña descolla como  “Luis”, el delirante apoyo “externo” que todo superhéroe tiene. Los gags  son efectivos y logran que uno se ría de buena gana con aquel detalle  tan sencillo de achicar o agrandar los objetos en un mundo azorado por  estos prodigios —es una idea eficaz que no funcione bien la botonera del  traje de Ant- man, al modo que muchas veces no nos funcionan los  controles de tantos aparatos de supuesta “tecnología de punta”—.

En  suma, una película que cumple acabadamente con su función de entretener  y dejarnos una buena sensación de momento compartido con nuestros  chicos.   


Ficha:

Título: Ant-Man y la avispa

Título original: Ant-Man and the Wasp

Dirección: Peyton Reed

Producción: Kevin Feige

Guión: Chris McKenna, Erik Sommers, Andrew Barrer, Gabriel Ferrari, Paul Rudd

Música: Christophe Beck

Fotografía: Dante Spinotti

Montaje: Dan Lebental, Craig Wood

Protagonistas: Paul  Rudd, Evangeline Lilly, Michael Peña, Bobby Cannavale, T.I. Harris,  David Dastmalchian, Judy Greer, Michael Douglas, Michelle Pfeiffer,  Hannah John-Kamen, Randall Park, Walton Goggins

País: Estados Unidos

Año: 2018

Estreno: 6 de julio de 2018

Género: acción, ciencia ficción, superhéroes, comedia

Duración: 118 minutos

Clasificación PG-13.svg Acción de ciencia ficción y violencia

Idioma original: Inglés

Productora: Marvel Studios

Distribución: Walt Disney Studios Motion Pictures

image112

Re loca (2018)

LA APUESTA POR UNA ACTRIZ SOLVENTE

Por Sergio Ariel Montanari


Esta película de guión chileno, director argentino y actriz uruguaya será recordada como el film de “la Oreiro cuando hacía de loca”.

Quizá el mayor acierto del director, Martino Zaidelis —montajista de Juan José Campanella— fue el de designar a Natalia Oreiro al frente de esta comedia de claro tinte nacional, con elementos de realidad paisajística porteña y personajes reconocibles en la cotidianidad de la gran urbe. Señalamos esto porque el film está destinado a ser un éxito en las grandes ciudades —al cabo, salas de cine quedan pocas en las pequeñas— y resulta un poco difícil la identificación para localidades del interior donde los tiempos son diferentes y no se vive el ritmo “frenético”, ni la fiebre por la tecnología que esta trama da por sentada para “los tiempos que corren”.


Oreiro es una jugadora de toda la cancha, capaz de bancar sola la parada y asumir el peso de estar en casi todas las escenas de la película. Luego de algunos filmes de dudoso resultado, demostró todo su talento en dos excelentes películas como “Gilda, no me arrepiento de este amor” (2016, Lorena Muñoz) y sobre todo “Wakolda” (2013, Lucía Puenzo), las cuales tenían un guión potente porque trabajaban dramas cautivantes tomados de la realidad.


Aquí se mezclan algunos ingredientes como para que la protagonista, una mujer de casi cuarenta que trabaja y se hace cargo de su familia y de su casa, vaya perdiendo la calma, la paciencia y hasta la cordura, en función de problemas diversos que se le presentan: un esposo pintor, alejado del mundo real —una vez más, notable Fernán Mirás— el hijo improductivo de él, un ex novio confundido a punto de casarse con otra (Diego Torres), una competidora joven en su trabajo que viene a cercenarle su espacio, el caos de tránsito de Buenos Aires, un psiquiatra mediocre que no la ayuda. El encuentro azaroso con un personaje más oscuro, el que encarna el entrañable Hugo Arana, le permitirá experimentar ese clic tan necesario para decidir un cambio de vida. Desde allí la película gana en ritmo e intensidad y los gags son más frecuentes, lo que genera risa en la platea y esto es mérito de la realización. Se acepta la hipérbole (ese concepto de inflar el globo hasta que reviente) como necesaria al paso de comedia, pero quedan algunos cabos sueltos en función de agregar ingredientes a la “locura” del personaje. En principio, en un país como éste, cuando un empleado decide renunciar al trabajo, todos nos preguntamos cómo se va a financiar en adelante, lo cual no está resuelto. Sí, en cambio, avanza en la historia del casamiento de su ex pareja con la idea fija de demostrar “el error” del hombre y su falta de altura para merecer algo mejor, lo cual a nuestro juicio subraya algo que ya estaba claro a priori. Algo desperdiciados están dos tremendos actores como Diego Peretti en el rol de psiquiatra y Pilar Gamboa, la amiga esclava del celular, de quién seguimos esperando un rol acorde a su calidad dramática.


Natalia Oreiro es una gran actriz y vuelve al ruedo con esta comedia que supera con creces la demanda de entretener, no es poco, y será del agrado de sus seguidores. Se agradece que la reversión del tema “Me vuelvo cada día más loca” la haya hecho su compositora, Celeste Carballo, cantante pionera y una de las mejores voces que dio el rock nacional en todo su rico trayecto. Su maravilloso timbre, su técnica vocal y su potencia mejoran la obra.  


Dirección: Martino Zaidelis

Dirección artística: Carina Luján

Guión: Andrés Aloi, Diego Ayala, Nicolás López

Maquillaje: Karina Camporino

Fotografía: Lucio Bonelli

Efectos especiales: Maxi Gómez

Protagonistas: Natalia Oreiro, Diego Torres, Gimena Accardi, Hugo Arana, Fernán Mirás, Agustín Radagast

País: Argentina

Año: 2018

Estreno Argentina: 5/07/2018

Género: Comedia

Idioma: Español

Compañía Productora: Aeroplano Cine, Telefé

image113